El ajedrez estimula la atención y la memoria, no sólo se limita a recordar los movimientos de las piezas sino que a medida que se avanza en la práctica se suma experiencias.
Como juego individual, el ajedrez hace que el jugador sea protagonista responsable de sus actos y decisiones, estimula así la confianza y desarrolla la autoestima.
Ejercita no sólo el razonamiento, sino que cada estrategia, cada jugada, conlleva a la creatividad, estimulando la misma.
Si bien dijimos que es un juego individual, es necesario un compañero, con quien no se trata de competir, sino de compartir el juego y aceptar el resultado haya sido o no favorable, por esto podemos decir que el ajedrez también fomenta la amistad y el respeto por el otro.
Procura desde niño aprender a jugar al ajedrez....
en la juventud te distraerá de disparates...
en la madurez disipará tus preocupaciones...
y en la vejez tendrás a un gran amigo...
( Manuscrito anónimo Münster Alemania siglo XVIII)